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Lo has hecho?
Es permitido saber si su futuro compañero o compañera tuvo
experiencias sexuales anteriores. Esta información abre la
posibilidad de saber cómo le gusta hacer el amor y qué cosas
definitivamente prefiere no intentar. Se puede incluso comentar,
qué momentos fueron más placenteros y cuáles le disgustaron.
Esto, aunque para algunos resulte incómodo, abre la puerta para
una mayor intimidad entre ambos. Pero, recuerde algo muy
importante, no se trata de hablar de antiguos amores, únicamente
de cómo se sintió con ellos. Más adelante le explicamos porqué.
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Tomar decisiones de ados
Para su placer y disfrute personal, usted puede pedirle
cualquier cosa a su pareja, siempre y cuando lo haga en forma
delicada y agradable, nunca exigirle nada; utilice la palabra
“Me gustaría”, pero nunca diga “quiero”, de manera imponente.
Las imposiciones en este caso no favorecen, más bien causan
distanciamiento, y confusión, sin lograr el objetivo que se
persigue. Ambos deben estar siempre de acuerdo y sobretodo
sentirse cómodos de experimentar juntos.
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Sin nombres ni apellidos
El hombre y la mujer que ronden los 35 años actualmente, han
tenido en promedio entre diez y quince años de vida sexual
activa, durante los cuales pudieron haberse relacionado con uno
o varios compañeros y compañeras durante ese lapso de tiempo;
por lo que ahondar en relaciones pasadas generalmente no lleva a
nada, más que celos e inseguridad.
No es recomendable preguntar nombres ni la frecuencia de dichas
relaciones anteriores; esto porque lo íntimo corresponde sólo a
la persona y esa información escabrosa para el otro, puede ser
utilizada en su contra en el futuro saliendo a relucir en el
momento menos esperado.
Por todo lo anterior, es más aconsejable aceptar con madurez que
esas relaciones solo forman parte del pasado y que no
constituyen obstáculo alguno para el desarrollo emocional y
sexual de la nueva pareja.
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